viernes, 25 de septiembre de 2009

Olé Marcos Ana


Gracias a los dos blogueros más dicharacheros de la blogosfera roja, ceronegativo y cerosalaizquierda, hoy en día, y en el futuro, podemos disfrutar de muchas cosas. Son dos militantes que van a los sitios no a disfrutar, sino a trabajar. Cámara en mano nos han retransmitido multitud de eventos.

Hoy les pongo 3 fragmentos de una grabación que no tiene nombre. El señor mayor que habla, es uno de los mayores luchadores por la democracia en este país.

Tiene todos los valores que yo admiro, disciplina, seriedad, humor, sensibiliad, amor, pasión... Pero sobre todo tiene uno que admiro por encima de todas las cosas, y que hoy escasea, humildad. En los pocos homenajes que se le han hecho, se le ve tremendamente incómodo. Siempre habla como justificándose.

Hoy en día, con tanta vanidad, con tanta egolatría y egocentrismo, con tanta gente que se cree mucho por hacer cuatro cosas, es una alegría ver a gente mayor dando ejemplo. Gente que se jugó la vida en un momento difícil. Gente que puso sus ideales por encima de sus intereses personales. Gente que creyó en una idea por encima de todo.

Es injusto hablar de Marcos Ana, y no hacerlo de Josefina Samper, Julia Manzanal, Juana Doña, Domingo Malagón... tantos y tantos militantes que deberían estar en el Hall of Fame de la democracia española.

Sobre aquella época, que tengo algo mitificada, suelo contar siempre una anécdota que me han contado varias personas de determinado militante del PCM bastante conocido: cuentan las sagradas escrituras que cierto camarada, en los 70 guardaba dinero del PCE en su casa. Y hablo de un par de millones de pesetas de aquella época. Cuentan las mismas lenguas, que esa misma familia pasó muchas penurias económicas. Y cuentan que en alguna ocasión, un amigo de la familia les dijo "¿por qué no cogeis algo de dinero para comer y luego lo reponeis?" y esta persona resondió "el dinero del partido ni se toca".

Yo no sé si es cierta esta anécdota, lo que sí se, es que siendo cierta o no, seguro que hubo centenares de militantes que pasaron por situaciones parecidas.

El imaginario colectivo ha elegido a Marcos Ana como el símbolo de esa generación. Cuando Marcos Ana recibe una llamada para ofrecerle un homenaje, en realidad se está honrando a toda una generación que se dejaron la piel para que este país tuviese el estatus que tiene hoy.

Para todos ellos, mi reconocimiento.

Aquí podeis ver la intervención de Marcos Ana:

Video 1

Video 2

Video 3

P.D.: me contradigo a mí mismo. Cuando los ceros van a un sitio a trabajar, disfrutan. Son de esos militantes que generan ilusión y que entienden que se puede trabajar y disfrutar.

5 comentarios:

rafa hortaleza dijo...

Gracias Viul.
Pero no tiene ningún mérito, a nosotros nos gusta y si sirve para que las palabras de Marcos Ana lleguen más lejos por la red...

Javi dijo...

Qué tío el Marcos Ana, ¡un grande!

¿Te sabes la anécdota del cacho de tocino? Por si acaso te la cuento (no, mejor, ¡la copio y la pego que la tengo por aquí anotada de una chorrada que escribí hace tiempo! XD):

Aunque Marcos era el preso más antiguo de la cárcel, nunca al servirle la sopa había tenido la suerte de que en su plato cayera el trozo de tocino que usaban en el Penal de Burgos para darle sabor al agua.

Todos los presos de cierto tiempo habían disfrutado alguna vez, por cuestiones de azar y probabilidad, del tan preciado trozo de tocino. Menos Marcos, al que la fortuna nunca le había sonreído a la hora del reparto de sopa.

Hasta que, un día, cientos de sopas después y tras incontables años en prisión, el trozo de tocino cayó en su plato.

Sonriente, pues la cárcel no da muchas alegrías, se dirigió a su mesa para disfrutar de un poco de buena grasa.

Al sentarse, antes de tener tiempo siquiera a probar un bocado, un preso se le acercó y le dijo: “Marcos, me han dicho que te avise: tus compañeros se acaban de poner en huelga de hambre otra vez”.

Tras un suspiro, Marcos cedió su plato (tocino incluido) a sus acompañantes de mesa, se levantó, y se marchó a unirse a la huelga de hambre de sus camaradas.

Recuerdo que cuando escuché la anécdota del trozo de tocino me emocioné profundamente. Creo que la historia refleja bien qué es un auténtico revolucionario: alguien que, por su tremendo sentimiento de amor a la humanidad, es capaz de hacer cosas que el común de los mortales no podríamos…incluido el no comerse aquel trozo de tocino.

bitdrain dijo...

Perdonen mi ignorancia... pero ¿quién es Marcos Ana y qué ha hecho para que se le de tanto bombo?

Un saludo.

A bloguear dijo...

1) de nada rafa. Ya sé que no tiene mérito para vosotros. Eso es, paradójicamente, lo que más mérito tiene.

2)La conocía Javi. Este tio es muy grande.

3) http://es.wikipedia.org/wiki/Marcos_Ana

Anónimo dijo...

¿Tienes el libro? XD