jueves, 4 de noviembre de 2010

¿Quien era Marcelino?

Durante estos días hemos visto a multitud de personas glosar la figura de Marcelino. Algunos/as de ellos/as no sé si le odiaron, pero desde luego sí que le combatieron. Es lógico, luchaban por intereses radicalmente distintos. Otros le quisieron y le apreciaron de manera sincera. Y los más, no le conocieron. De ahí que dijesen las cosas que han dicho.

Lo que más me llamó la atención, fue que casi todo el mundo hablara bien de él. Quitando un imbécil de El Mundo, al que no pienso dar publicidad, todo el mundo le tiraba flores al difunto. Esta actitud me da bastante rabia, hay muchas figuras de distintos ámbitos que hablaron bien de Marcelino, pero en su momento lucharon contra él: desde el rey, hasta la patronal, pasando por gente de los gobiernos de UCD y el PSOE. Me da rabia que la gente sea así, que se haya instalado esa corrección política en toda la gente. Que nadie espere de mí que cuando mueran el Rey o Adolfo Suarez hable bien de ellos. Por cierto, el imbécil este de El Mundo, no es imbécil por meterse con Marcelino, si no por usar argumentos imbéciles.

De Marcelino se ha hablado al revés: buena persona, demócrata, sindicalista y comunista.

Él lo explicaba empezando por el principio. Él desde el principio era de izquierdas. Su primer encontronazo ideológico con el sistema fue cuando intentaba estudiar y se dio cuenta que no podía seguir estudiando por falta de medios. Ahí entendió que la gente que tenía dinero lo tenía más fácil. Eso le pareció injusto y contra eso luchó.

En ese momento toma conciencia, y por ello, se afilia al partido que mejor defendía los intereses de la mayoría, el PCE. Tuvo una militancia activa y comprometida, siempre al servicio de su clase y de su partido. Y porque su partido pensó que era necesario organizar sindicalmente a los/as trabajadores/as, él se puso al frente, y montó junto con muchos/as otros/as las comisiones obreras.

A su vez, combinaba su lucha sindical con la lucha política. Él lo entendía como distintas patas de un todo. Por eso mientras trabajaba en mejorar las condiciones laborales de la gente, también luchaba por la paz, la democracia y las libertades. Pero como siempre añadía, con igualdad.

No se le eligió para dirigir nada porque fuese buena persona. Hay muchas buenas personas a las que yo nunca elegiría para dirigir un sindicato como CCOO. Se le eligió porque era una persona capaz para realizar la tarea que se le había encargado. Ni más ni menos.

Fue un tipo coherente, porque nunca pidió a nadie nada que él no hiciese el primero, y porque para él, un comunista ante todo, debe ser coherente.

Y todo esto lo digo, porque es lo que él siempre explicaba al que preguntaba. Yo no me invento una figura desvirtuada de su personalidad. Me remito a sus palabras y a su vida.



3 comentarios:

Alejandro dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, compañero, sobre todo en lo que indicas sobre el buenrollismo que había en en la capilla de Marcelino.

Me sorprendió ver al príncipe Felipe, a Fidalgo, etcétera...

Un saludo.

Jara dijo...

Estoy cansada de la falsedad del buenrollismo. Muy bueno el post

Anónimo dijo...

Felipe, Zapatero...
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