lunes, 22 de marzo de 2010

Semana Roja desde la Siberia

Esta semana se nos desmonta otro mito; en la siberia no se vivía tan mal. Fíjense que hasta se daba el acceso a internet, como se pude comprobar con la elaboración de la semana roja desde aquellos lares. Para vuestro disfrute, aquí está la recopilación:

Desde Rusia con amor, traigo mi primera Semana Roja (esta vez a la
siberiana), donde espero poder recoger, con mas fortuna que con yerro,
lo más significativo de todo lo que se ha movido por los blogs
rojeriles de toda la web. Pero sin mucha más presentación, vamos al
lío que el mérito de esta semana no es mío.

El mérito se lo tienen compartido entre Grândola y Domingo que hicieron de sus blogs
un altavoz de denuncia de las amenazas que el compañero Fernando está
sufriendo debido a su buen trabajo. El apoyo de estos compañeros
blogueros es más que merecido.

También tienen mérito Hugo, Kabila y Pedro, que se hacen eco de la encuesta ofrecida
por Publico en la que se muestra como la monarquía va perdiendo cada
vez más apoyos. Sin embargo cada uno lo recoge de diferentes maneras.
Hugo lanza una pregunta al aire “¿Quién podría colgarse la medalla de
este hecho?”, Kabila hace un estudio sociológico y periodístico
diseccionando las opiniones sobre la monarquía en según qué
periódicos, y Pedro además hace un llamamiento “mil músicos nos
esperan para tocar el himno de Riego en el Borge”.

Viul aporta el mérito a la semana
roja siberiana de hacer una crítica casi filosófica sobre el aspecto
de los pactos y la extraña necesidad que últimamente la sociedad
parece tener de estos. ¿Estamos tan locos como para renunciar al
programa?

La Izquierda Abertzale también ha tenido hueco en esta semana roja, y
todo ello ha sido por mérito de CeroNegativo y Hugo, que nos contaban sus opiniones sobre la nota de
prensa emitida por este colectivo vasco y el inmediato atentado contra
el policía francés a modo de improvisada replica. Eso no tuvo nada de
merito.

Y por fin llegamos al núcleo duro de la Semana Roja. La pinza y la ley
electoral. El mérito está en que, como apuntaba Sabanés, la revolución rojera ha
sido de las gordas. Y si no que se lo pregunten A Pedro, a Moscas, a Andrés, a Grândola, a Álvaro, a
Luis, a David, a Kabila, a Felix, a Iñaki, a
Viramundeando, a Fernando… (y a otros veintitantos que me dejo atrás).

Incluso estamos viviendo ahora un sano debate interno entre los que
apoyan “el manifiesto en defensa de los derechos fundamentales de
internet”, como Manolo, y los que no, como Hugo. La semana que entra dará que hablar.

Y por último, el mérito de ponerle fin y nota “graciosa” a la Semana
Roja es para Hugo (que por
cierto, se lleva el leninito de la semana por sus cuatro aportaciones)
y Mikel Arana, quienes ponían en evidencia el delicado
asunto de la confusión que se crea en las policías de unos y otros
países a la hora de identificar a etarras. Al cruzar el pirineo,
quítense la txapela, aunque no sean ni vascos.

En fin, aquí acaba la semana roja siberiana, no sin antes desearles
buena semana y mandarles de mi parte, a esta misma hora dentro de
siete días, a la casa de Grândola.

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