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viernes, 1 de octubre de 2010

E.E.U.U contra latinoamérica

En 1999 ocurrió un hecho del que no se sabía la trascendencia que iba a tener; Hugo Chavez ganaba las elecciones en Venezuela, un país donde el bipartidismo estaba institucionalizado hasta la médula.

Nada volvió a ser igual.

Desde la izquierda europea había muchas dudas, había dado un golpe de estado en 1992 que fracasó. Su campaña, la que le llevo a la victoria en el 99, se basó en dos ejes fundamentales: lucha contra la corrupción y defensa de los intereses nacionales frente al imperialismo.

Hizo tímidas reformas que provocaron un golpe de estado por parte de la derecha venezolana e internacional (gobiernos de EEUU y España participaron activamente) en 2002. Dicho golpe, fue parado por un sector importante del ejercito, y una mayoría abrumadora de la sociedad civil.

Estos dos hechos marcaron un antes y un después en latinoamérica.

En 2003 gana las elecciones en Brasil Lula, bajo el paraguas el Partido de los Trabajadores. El mismo año que Kichner ganó en Argentina.

En 2005 Tabaré Vazquez ganó en Uruguay con una coalición que rompía el bipartidismo.

En 2006 Evo Morales hace lo propio en Bolivia. Seguido en 2007 de Daniel Ortega en Nicaragua.

Paraguay, Chile, Ecuador... multitud de países cambiaban sus gobiernos por candidatos que escapaban al control de Washington.

Sin duda la guerra de Irak emprendida por Bush hizo que todo el esfuerzo militar y de política internacional se centrase en este frente, abandonando latinoamerica. En cuanto el pueblo latinoamericano pudo ejercer sin tutelas, con total libertad, su derecho a elegir, el rumbo de este continente cambió.

El sur de este continente ha sido el patio trasero de los EEUU, poniendo y quitando gobiernos a su antojo, sirviendo de pruebas económicas que se han demostrado inviables, y esquilmando sus riquezas para mantener el "american way of life".

Ayer la reacción ecuatoriana intentó cambiar por la fuerza lo que el pueblo había decidido. La diferencia con el Chile de Allende, o cualquier otro país donde ha habido golpes de estado, es que hoy en día la mayoría de gobiernos latinoamericanos están en contra de las injerencias del norte.

No me simpatizan especialmente el gobierno argentino, nicaragüense, brasileño... pero manteniendo mis diferencias, hoy en día es mucho más difícil que existan golpes de estado porque la mayoría de países del entorno ya no sirven de bases militares para apoyar dichos golpes.

Hoy latinoamérica es mucho más libre, y EEUU está mucho más debilitada. No soy de hacer futuribles, pero teniendo al ejercito y al pueblo de su parte, es muy dificil que triunfe el golpe de estado en Ecuador.

Latinoamérica ha decidido su camino, y no va a dejar que nadie le vuelva a decir cual es.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Honduras, Zelaya, Lula y latinoamerica.

Nunca fui un gran fan de Lula. Leí una entrevista recogida en El País unas semanas antes de ganar las primeras elecciones brasileñas en la que decía que él nunca se había considerado marxista. Si el buscador de El País funcionase la buscaría.

Se me quedó grabada. ¿cómo podía un tío tan respetado por los movimientos sociales, el MST, los alterglobalizadores, etc. no haber sido nunca marxista? ¡Si hasta los verdes alemanes tenían a gente que provenía del marxismo!

Me daba cierto miedo porque me parecía un tío que provenía de la izquierda, y que había ido moderando su discurso poco a poco. Esos ejemplos suelen acabar mal, y no haré comparaciones.

Con los Kirchner me pasó al revés. De tenerles bastante animadversión a tenerles cierto aprecio. Posteriormente volví a la animadversión inicial.

Según iban pasando los años, veia como Venezuela, Bolivia y Ecuador formaban un eje que año tras año avanzaban; mayor democracia, nacionalizaciones, más derechos, etc. Algunos países iban a otro ritmo, pero daban tambien tímidos avances.

En cambio Brasil... grandes datos macroeconómicos, índices altos de popularidad, estabilidad política... pero no se avanzaba mucho ni en derechos (el MST sigue reivindicando gran parte de las cosas que reivindicaba al principio), ni en las nacionalizaciones que tanto nos gustan a algunos, ni en mayor democracia. Bien es cierto que la composición del parlamento no era muy favorable. Pero no es menos cierto que en latinoamerica, desde una perspectiva de izquierdas, se veían países a dos velocidades, y Brasil lideraba el de los lentos. ¿Dónde quedaba la promesa presidencial de ningún brasileño sin 3 comidas al día?

Aparte de estas críticas de política nacional, había que reconocer que a nivel internacional su papel era fundamental. Como he dicho antes, se veían distintas velocidades, pero la situación en el continente suramericano era muy distinta.

Brasil condenó desde el primer momento el embargo sobre Cuba, condenó las acciones belicistas de EEUU, saludó con alegría los cambio de gobierno en los países suramericanos, firmó acuerdos económicos que favorecian la integración, etc.

En los 70, 80 y 90, latinoamérica estaba gobernada generalmente por buitres vendidos a Kissinger, y había un par de países que escapaban a este control. Las embajadas eran nidos de conspiración contra los gobiernos de cambio.

Los Lula, Kirchner y Bachelet no eran gobiernos de grandes cambios, pero bajo su amparo no se financiaba a guerrillas paramilitares que matese a sindicalistas. Y esto no es ninguna tontería. Porque desde que EEUU se centró en Irak, latinoamérica no ha dejado de avanzar.

Hasta tal punto de llegar a Honduras. Un tal Zelaya que pertenecía al partido de Cánovas, o al de Sagasta - no recuerdo muy bien- que acaba renunciando a su partido, y casi a su gobierno.

Siempre criticamos los gobernantes que empiezan en la izquierda y acaban en el centro o la derecha, pero a la vez recelamos de los que vienen del centro y acaban en la izquierda. Deberíamos dejar de pedir pedigrí.

¿Todo esto por qué? Pues simple y llanamente para decir que Lula me sigue pareciendo un fraude. Generó mucho ilusión entre el pueblo brasileño, latinoamericano y mundial, y al final no consiguió mucho. Pero en política internacional hay que reconcer ha ayudado mucho, y su papel en todo el golpe de estado en Honduras ha sido ejemplar.

Que el presidente que ha recibido un golpe de estado, Zelaya, haya podido volver al país que le votó es en gran parte por la situación internacional en latinoamérica. Pero sobre todo al papel que ha jugado la doplomacia brasileña, y el valor que han tenido al acoger en la embajada brasileña en Honduras al presidente elegido por sus votantes.

Mi reconocimiento desde aquí al gobierno brasileño.

Han escrito sobre este tema recientemente: Hugo, Jorge, Esther, Lidia y Jose Antonio Gavilan. Que yo sepa.