
Y no por falta de ganas.
Tengo fobia a los dos Bonos más famosos en este país. Es verlos en la tele y me estomagan.
Hoy me voy a centrar en el español.
El ilustre presidente del congreso, ha pedido que se cambien las latas que se venden en las máquinas expendedoras que hay en el congreso, porque no son españolas. Si fuese otra persona, habría pensado "Bien, este tío quiere luchar contra el imperalismo comercial y contra las multinacionales". Pero conociéndole como le conocemos estaba claro que, como dice la noticia, lo que quería era que las latas en vez de ser de procedencia polaca, lo sean de aquí.
Esta marca de refrescos es famosa en ámbitos de izquierdas por dirimir las diferencias sindicales a balazos en países donde los derechos humanos son tan comunes, como aquí la nieve en Agosto. Hay varias campañas que piden el boicot a sus productos, no sólo por estar bajo sospecha de matar a campesinos y sindicalistas de sus fábricas, sino porque a nivel medioambiental, consumir este refresco es un despilfarro. Dependiendo del estudio que se consulte, podemos ver que la producción de un litro de esta bebida, requiere un consumo de agua que oscila entre 2,5 y 4 litros.
El nivel de azúcar que contiene, la hace una bebida alta en aporte calórico. Teniendo en cuenta los problemas de obesidad que hay en el denominado primer mundo, no entiendo por qué las autoridades sanitarias no hacen campañas de concienciación.
Si el señor Bono, no el que canta, si no el que da el cante, quisiese ayudar a los trabajadores españoles, nos haría un gran favor si eliminase esta bebida del congreso, y luchase porque las máquinas expendedoras de la cámara baja diesen zumos naturales, obtenidos de cooperativas ecológicas.
Pero para eso este señor tendría que ser de izquierdas. Y a estas alturas, no le vamos a pedir peras al olmo.
Tengo fobia a los dos Bonos más famosos en este país. Es verlos en la tele y me estomagan.
Hoy me voy a centrar en el español.
El ilustre presidente del congreso, ha pedido que se cambien las latas que se venden en las máquinas expendedoras que hay en el congreso, porque no son españolas. Si fuese otra persona, habría pensado "Bien, este tío quiere luchar contra el imperalismo comercial y contra las multinacionales". Pero conociéndole como le conocemos estaba claro que, como dice la noticia, lo que quería era que las latas en vez de ser de procedencia polaca, lo sean de aquí.
Esta marca de refrescos es famosa en ámbitos de izquierdas por dirimir las diferencias sindicales a balazos en países donde los derechos humanos son tan comunes, como aquí la nieve en Agosto. Hay varias campañas que piden el boicot a sus productos, no sólo por estar bajo sospecha de matar a campesinos y sindicalistas de sus fábricas, sino porque a nivel medioambiental, consumir este refresco es un despilfarro. Dependiendo del estudio que se consulte, podemos ver que la producción de un litro de esta bebida, requiere un consumo de agua que oscila entre 2,5 y 4 litros.
El nivel de azúcar que contiene, la hace una bebida alta en aporte calórico. Teniendo en cuenta los problemas de obesidad que hay en el denominado primer mundo, no entiendo por qué las autoridades sanitarias no hacen campañas de concienciación.
Si el señor Bono, no el que canta, si no el que da el cante, quisiese ayudar a los trabajadores españoles, nos haría un gran favor si eliminase esta bebida del congreso, y luchase porque las máquinas expendedoras de la cámara baja diesen zumos naturales, obtenidos de cooperativas ecológicas.
Pero para eso este señor tendría que ser de izquierdas. Y a estas alturas, no le vamos a pedir peras al olmo.