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martes, 6 de septiembre de 2011

La gran victoria de la derecha. De momento. (I)

En realidad este no es el post que pretendía escribir, ese vendrá después, pero me parecía necesaria una reflexión previa.

Decía el bueno de Heráclito que nada permanecía y que todo fluia. Podemos comprobar a lo largo de la historia que esto se aproxima bastante a una verdad absoluta, incluso en el campo de las ideas o la política donde tan poca perspectiva de futuro a largo plazo se suele tener.

Por suerte el capitalismo no será eterno. Algún día terminará. Por desgracia nada nos garantiza que lo que venga después será mejor.

Cuando cayó el muro de Berlín, y con él un sueño que tenía mucha gente, yo no me llevé ninguna decepción porque tenía 8 años. Lo único que recuerdo es que por la tele salía mucho un señor que tenía una mancha en su cabeza que se parecía mucho al país que gobernaba. Así que el hecho de que a mi no se me cayese el muro encima, supongo que me da una perspectiva distinta y más distanciada de lo que ocurrió.

Más tarde, cuando empecé a sentirme comunista y a estudiar el pasado, tras leer a los clásicos de la emancipación, no llegaba a entender como algo como la URSS con más de 70 años de historia (lo que supone la implicación histórica de unas 4 generaciones, así a ojo), con el poderio y la influencia que llegó a tener se quedó en nada. Un mal sueño del que casi todo el mundo renegaba.

Sin duda algo se hizo mal.

Escapa de la capacidad del que escribe, y del espacio e intención de este post, concluir a ciencia cierta qué ocurrió. Sin duda hay factores endógenos que afectaron: exceso de burocracia, una lucha de clases interna que no se analizó a tiempo, errores de planificación en distintos campos, fallos en el modelo económico y político, etc. A nadie escapa que hay tambien factores exógenos que ayudaron mucho: la lucha continua e incesante de todas las grandes potencias mundiales en todos los ámbitos posibles: económico, político, militar, propagandistico, ideológico...

Sin pretender sentar cátedra, y simplificando mucho, en la URSS hubo una lucha entre dos bandos, ganando finalmente otro distinto al que ganó en 1917. Contando, eso sí, con una ayuda exterior sin la cual no sabríamos qué podría haber ocurrido.

Una conclusión a la que se puede llegar, es que desmontar la URSS fue relativamente sencillo porque era una sociedad muy jerarquizada tanto en lo político como en lo económico, y al cambiar las estructuras superiores, se facilitaba el cambio hacia abajo. Una economía planificada desde Moscú, hace que cuando cambies a las personas de Moscú, todo pueda ir en la dirección contraria.

Sin pretender hacer un analisis profundo (perdonad la simpleza con temas tan complejos), siempre he oido y leido que con Yugoslavia no fue igual. No pocas veces se ha escuchado lo de que la única manera de acabar con el socialismo en la antigua Yugoslavia fue a base de bombas de la OTAN. Y bien es cierto que fue casi el único país de los que de una manera u otra pertenecían al campo socialista, donde no hubo una contrarevolución.

La Yugoslavia de Tito se diferenció de la URRS por un sistema político más en red, y por un sistema económico con mayor número de cooperativas y de participación directa de los trabajadores. Si en un modelo como el de la unión sovietica cambias al ministro de economía, puedes ponerte a privatizar todas las empresas públicas con total libertad, ya que el único propietario de dichas empresas es el estado. En cambio, con el mismo cambio de ministro, si las empresas, aparte del estado, tienen como copropietarios a los propios trabajadores, aunque el estado abandone su participación, los trabajadores siempre tendrán más posibilidades de mantener mayor capacidad de decisión y retener más aspectos del modelo anterior, si es que así lo desean.

Esto no te garantiza el éxito eterno, porque tambien se puede cambiar esta situación, pero sin duda es más costoso y necesita más tiempo.

Por tanto podemos pensar que la aplicación de distintos modelos de una misma idea, pueden hacer durar más o menos esa misma idea.

miércoles, 20 de enero de 2010

¿Llegó el hombre a la luna?


Llevo varios días discutiendo esto con una compañera. Reconozco que a lo largo de mi vida he pensado todo lo que se podía pensar sobre esto (a favor o en contra. No hay más). Sabed que hoy por hoy pienso que sí se llegó. Sabed tambien que durante varios periodos de mi vida he pesado lo contrario.

Me sé todas las teorías: que si la iluminación, que si las sombras, que si las huellas del trasbordador, que si la bandera, que si la C sobre la roca, que si los trajes... Y claro, todas ellas con argumentos en uno u otro sentido.

Vale, sé que es una gilipollez, pero en serio me he vuelto a rallar.

Por cierto, recomiendo un documental muy divertido sobre este tema. Os cuento qué me pasó:

En aquella época yo andaba pensando que podía tener una carrera docente, y estaba liado con mi tesina hoy abandonada. El caso es que mis compañeros de piso salieron todos, mientras yo me quedaba quemando cejas delante del ordenador.

A determinada hora de la noche, decidí ponerme una copa (acompañada de unos pistachos), sentarme delante de la tele y ver la primera gilipollez que echasen. El caso es que finalizando la copa, ya con idea de irme a acostar, hice el típico repaso a todas las cadenas. Cuando voy por La 2, me veo a Kissinger. Debéis saber que junto con Bela Lugosi e Ignacio González, es de mis personajes de terror favoritos.

Así que me detengo. Veo que el nota está hablando de la necesidad de luchar contra los comunistas, porque estaban ganando la partida. Escucho atentamente. No sé a qué partida se refiere. Me pogo nervioso.

Sale Donald Rumsfeld y habla de la Unión Soviética. Me empiezan a temblar las piernas y decido ponerme otra copa.

De repente empiezan a salir entrevistas a gente de la NASA, la CIA y el no sé que leches más, todos hablando del Apolo XI.

Lo había pillado empezado, pero estaban hablando del viaje a la luna. De repente, todos empiezan a reconocer que había sido un montaje propagandístico para contrarrestar los avances del campo socialista. Anuncios. Yo de los nervios miro el reloj (serían las 2 o cosa así) demasiado tarde para que alguien decente estuviese despierto, y para que la gente que estuviese despierta le interesase el tema.

No podía ser cierto. Estaban reconociendo uno de los mayores engaños de la humanidad. Y yo era la única persona que lo estaba viendo!

Vuelve a empezar el documental y veo que es francés (o lo miré en iternet, no recuerdo). Todo encajaba.

Mis ojos estaban más atentos que cuando leen el blog del hijo rojo. Estaban cantando la traviata.

Cuando ya está terminando, cuando estaba todo demostrado, cuando el engaño se había descubierto... salen las letras, y vuelven a salir las personas en plan Making Off.

Kissinger sale diciendo algo en plan "¿tengo que repetir la toma o ha quedado creíble?"
El director de la CIA (o el FBI, no lo recuerdo) sale reconociendo algo chungo, y cortando la toma porque se empieza a descojonar.

Salen unas letras en las que se advierte que todo había sido una broma.

¡Malditos! Me habían vuelto a engañar.

El documental de marras es este. Bueno, eso es un fragmento.

En fin, en serio ¿qué opináis?